martes, 7 de mayo de 2013

Alegría

Cuando me preguntan qué tal estoy, contesto lo mismo: aterrizando aún, pero bien. Tengo mis ratos, pero, en general, estoy bien, aunque todavía me quedan días para centrarme del todo. Cuando los cambios son repentinos, necesitamos tiempo para adaptarnos a las nuevas rutinas. Nos quedamos cual pollo sin cabeza, desorientados, como si el destino hubiera jugado con nosotros a la gallinita ciega. 

Precisamente en estos días se cumple un año desde que visto el rojo. El rojo de la cruz. Decidí hacerme voluntaria buscando satisfacer una lejana y antigua ansiedad personal y buscando también, por qué negarlo, mejorar el curriculum. Durante este tiempo he conocido el engranaje de la "casa", su funcionamiento, reglas y estricto protocolo organizativo. He podido formarme en decenas de cursos y he asumido cada vez más responsabilidad. Por esto, el aterrizaje está siendo extraño, aún más, porque no dejo de hacer cosas.



Esta semana he formado parte de un equipo de voluntarios que se encargan, nos encargamos, de coordinar una exposición sobre el derecho a la salud. Se trata de hacer entender a los ciudadanos que la salud no es sólo la ausencia de enfermedad, sino que también nuestra calidad de vida se ve afectada por factores externos como, por ejemplo, la educación, la paz, el acceso a servicios elementales -luz o agua corriente-. Es desolador leer, otro ejemplo, la historia de las viudas en la India, a las que, tras haber cuidado de la familia, se las despoja de todo al perder a su marido y se las obliga a mendigar en las calles sin tener derecho a nada. 

La verdad es que es complicado, en los tiempos que corren, fomentar la empatía de la gente con respecto a aquellos que lo pasan aún peor por esos mundos. Por ello la exposición incluye también testimonios de nuestro hoy y de nuestro ahora, como los mayores que tienen que acoger a hijos y nietos que han perdido sus casas y trabajos, o como las familias tienen que decidir entre comer o tener calefacción. Tal cual. 

En fin, nos ha tocado vivir una época dura, llena de incertidumbres y miedos. Es lo que se llama "indefensión aprendida", tenemos la sensación de que nada de lo que hagamos valdrá para nada, que no vamos a salir de esta y que no podemos confiar en nadie. Este término nos lo explicaron durante el curso de formación para organizar esta exposición. Es otro factor que influye directamente en la salud, evidentemente. Para qué luchar si todo da lo mismo, si nada depende de nosotros. Estamos desprotegidos y no hay esperanza. 

Pero esta tarde, un señor se ha acercado a la exposición. Mirando fijamente el panel en el que se desgranan los factores que influyen en la salud, me ha dicho: "aquí falta uno, falta la alegría, esa no nos la pueden quitar ni la podemos perder". 

¿Qué creéis? ¿Depende de nosotros mantener esa alegría o no podemos hacer nada frente a los Dementores que nos rodean? 

Yo quiero pensar que una pequeña parte sí depende de nosotros. Quiero creer que es así. ¿Qué nos quedaría si no?













8 comentarios:

  1. Mucho dementor suelto, mucho. Pero bueno, en nuestras manos está aferrarnos a los momentos felices y soltar un patronus que los aleje, por lo menos por el momento. Vamos, que hay que mantener la alegría necesaria para ir tirando, es nuestro combustible, más en tiempos difíciles. Si no, somos zombis. Y no es eso lo que toca.

    Dios, qué comentario más críptico :S

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    1. Na, se te entiende, no te preocupes. Fuera dementores! Un beso!

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  2. Como decía alguien que tú conoces, "cada uno es responsable de su formación". Si trasladamos esa frase a lo que es la vida en general, cada uno es también responsable de su propia vida, somos responsables de nuestras alegrías y nuestras penas. Aunque suene a perogrullo, nadie debería interferir en nuestras vidas, en nuestra alegría, nuestro optimismo, nuestras ganas de mejorar el mundo. No podemos permitirnos que nadie nos imponga el miedo. Nunca debe pensarse que lo que haces no sirve para nada. Todo lo que se hace (o se deja de hacer) en esta vida, sirve para algo.
    El miedo paraliza, y no nos podemos permitir vivir paralizados y que ese miedo nos haga enfermar. La gente se paraliza por todo y es un error. Efectivamente sólo la falta de salud es un verdadero problema, pero falta de salud de verdad: el tener una enfermedad terminal. El resto, es mejorable sí o sí: tu vida laboral, sentimental, etc. Sólo hay que creer en uno mismo, luchar, y ver la vida con optimismo.
    Como decía Hellen Keller (para el que no la conozca, activista política que sufrió ceguera y sordera cuando apenas era un bebé, enfermedad que no le impidió ser la primera persona con este problema en EEUU en sacar un título universitario y que luchó toda su vida por la libertad de los más desfavorecidos: "El optimismo es la fe que conduce al éxito. Nada puede hacerse sin esperanza y confianza"

    T.

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  3. Mantener la alegría depende del valor que cada uno de nosotros demos a las cosas. Bien conociste a Mundy y yo te pregunto a ti ¿le viste en algún momento falto de alegría? ¿Crees que no le faltaron motivos para desfallecer en su lucha?

    Mundy, en más de una ocasión me dijo sonríe que así estas muy fea y si no..corre, ve al baño y mírate al espejo.

    Se perderán mil batallas, pero no la guerra

    Muack :)

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    1. Bueno, ya si me sacas a Mundy sabes tú que directamente me tocas en la línea de flotación. He pensado mucho en todo lo que me dijo cuando me pasó algo similar a esto hace un par de años. Que fue el único que me hizo llorar, pero llorar de guay, de bonito y de bien. :)

      Gracias, corazón. Cuánta razón!

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  4. Está claro que amargarse por todo no es nada bueno. Siempre hay que sacar la parte positiva de las cosas que te pasan. Siempre se aprende algo.
    Yo recuerdo que a pesar de toda la mierda que pasé en mi casa, hubo momentos de alegría y que a pesar de toda la porquería... almenos te distraías un poco y se agradece bastante.
    Es fácil decirlo cuando ha pasado ya un tiempo xD Pero bueno, a raíz de eso aprendí a tomarme los problemas un poco más a cachondeo... porque sino acabas peor e_e

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